DOMINGO VIII TIEMPO ORDINARIO-A

(1) NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO.
“Nadie puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero.” Mateo 6,24-34
◙ El dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Jesús denuncia de manera rotunda, y con lógica aplastante, que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana. “Este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro” (Papa Francisco).
◙ Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. “No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad” (Papa Francisco).
◙ Vivimos en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. Como consecuencia, mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás” (Papa Francisco).
◙ Jesús nos exhorta a no preocuparnos del mañana, recordando que por encima de todo está un Padre amoroso que no se olvida nunca de sus hijos: fiarse de Él no resuelve mágicamente los problemas, pero permite afrontarlos con el estado de ánimo adecuado, valientemente. Dios es nuestro refugio, la fuente de nuestra serenidad y de nuestra paz, la roca a la que podemos aferrarnos con la certeza de no caer.
Confía tu vida a Dios, cuya mirada benéfica y solícita vela cotidianamente en nuestra vida.
(2) DIOS Y EL DINERO: DOS AMOS ABSORBENTES Y CON INTERESES CONTRAPUESTOS
“Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se os dará por añadidura”. Mateo 6,24-34
◙ La exhortación que Mateo pone en boca de Jesús se dirige particularmente a la gente pobre que sigue al Maestro, a la gente que siempre está en riesgo, que está preocupada por el presente y el futuro, preocupada por su subsistencia y por su vida. Jesús los invita a ponerse en las manos de Dios, quien es tierno y compasivo para con todos, que mira por las necesidades de todas sus criaturas.
◙ Con la mente y el corazón puestos en la generosidad de Dios, lo realmente importante o prioritario entonces es buscar el Reino de Dios y su justicia. Ésa debe ser la preocupación fundamental del seguidor de Jesús. Es una llamada a ser como el mismo Dios es, justo, tierno, compasivo, solidario, amante de los pobres y débiles; por eso, es tarea de todos expresar al mundo, por medio del testimonio y la fraternidad, la ternura de nuestro de Dios.
◙ Las palabras de Jesús ilustran en qué consiste servir a Dios. Los afanes y preocupaciones de la vida cotidiana (la comida, el vestido…) pierden importancia cuando en la vida del discípulo aparece con claridad la preocupación fundamental por el reino. Entonces cambia todo, y es posible vivir en el ámbito de la confianza absoluta en el Padre, que vela por todos y que conoce las necesidades de los discípulos.
◙ El Padre, que cuida de las aves del cielo y de los lirios del campo, cuidará con más razón de sus hijos si ellos buscan el reino y lo que es propio de él. Es una buena traducción de la actitud de vida que proponen las bienaventuranzas y el Padrenuestro. Para los cristianos de poca fe y preocupados siempre por el mañana, son, a la vez, una sacudida saludable y una buena noticia que libera de tensiones y sufrimientos innecesarios.
La predicación del Reino exige una entrega total a Dios.
